La pesada noche hacia mas lento su andar, su cabeza gacha, sus brazos caídos, sus labios murmuraban algo ininteligible, en su mente, solo una idea.
Llego a la cima del monte, se detuvo frente a una gran roca, hincó sus rodillas en el piso y juntó sus manos en oración.
Una figura tomo forma en la oscura noche, El, sorprendido retrocedió. La figura se acercó lentamente, para descansar en la piedra.
-¿Quién eres?
-Tantos nombres he tenido, pero hoy, esta noche, llámame Lilith (Ver Isaias 34:14)
-¿A que has venido?
-Vengo a decirte en quien te convertirás, vengo a probarte que El, de ustedes, nada sabe, que tu sacrificio será en vano.
-El es mi padre, es el camino, y su voluntad debe ser hecha.
-Hijo, yo también fui su creación, su voluntad. No creas que nuestra existencia supera en mucho el antojo de un niño, que después, pierde interés y deja de lado, solo, aquello que alguna vez quiso.
-Yo….yo no debo creer eso, si bien no comprendo sus motivos, se que mañana descansaré a su lado. Con mis actos les concede la esperanza del perdón.
-Con tus actos les concede la esperanza del olvido!!!! , con este acto El demuestra el desapego que tiene por su propio hijo. Si a su propio hijo sacrifica, ¿porqué crees que el resto de ustedes importa?
Titubeó, intentó responder, ninguna palabra salio de boca, se arrodilló una vez mas sobre la piedra y retomó su oración.
Necio!!!!!, eso es lo que eres, pronto te darás cuenta de tu error, te dejo en paz, que se haga tu voluntad, recuerda que eres libre.
La figura desapareció en la noche, la soledad acarició a su víctima.
-Todas las cosas son á Ti posibles, traspasa de mí este trago amargo; pero si no es así, que no se haga mi voluntad, sino la tuya.
Se levantó, su cuerpo se sintió más liviano, comenzó a bajar el monte, con el descenso su decisión se tornó firme. A la distancia pudo observar a El, a quien venía a buscar. Cruzó entre los discípulos, se acercó a El y le besó.
Entre los vivos su nombre fue Judas, esa misma noche, abrazó la cuerda.
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